Comunales
De las canchas de La Serena al profesionalismo en Brasil: Catalina Miranda, la rugbista que lleva el rugby chileno en el alma
Cuando Catalina Miranda dio sus primeros pasos en el Parque Pedro Valdivia de La Serena, allá por 2016, difícilmente imaginó que casi una década después estaría viviendo una experiencia profesional en Brasil. Pero así ha sido el camino de esta rugbista serenense, formada en Panteras Rugby Club, que hoy es un ejemplo de disciplina, sacrificio y trabajo silencioso para las nuevas generaciones.
Con una familia que le inculcó el deporte como un pilar fundamental, Cata —como la conocen en el ambiente— encontró en el rugby su lugar. Invitada por su hermano, llegó a Panteras con 20 años y nunca más se fue. “Fui a mi primer entrenamiento en el parque Pedro Valdivia con las chicas de Pantera. No se me hizo tan difícil porque llevaba muchos años yendo a ver a mi hermano jugar al parque. Tenía noción del juego”, recuerda.
Cuando Catalina Miranda dio sus primeros pasos en el Parque Pedro Valdivia de La Serena, allá por 2016, difícilmente imaginó que casi una década después estaría viviendo una experiencia profesional en Brasil. Pero así ha sido el camino de esta rugbista serenense, formada en Panteras Rugby Club, que hoy es un ejemplo de disciplina, sacrificio y trabajo silencioso para las nuevas generaciones.
Con una familia que le inculcó el deporte como un pilar fundamental, Cata —como la conocen en el ambiente— encontró en el rugby su lugar. Invitada por su hermano, llegó a Panteras con 20 años y nunca más se fue. “Fui a mi primer entrenamiento en el parque Pedro Valdivia con las chicas de Pantera. No se me hizo tan difícil porque llevaba muchos años yendo a ver a mi hermano jugar al parque. Tenía noción del juego”, recuerda.
“El trabajo silencioso da los frutos”
Su ascenso no fue inmediato, pero sí constante. Tras un proceso de preparación física junto a su entrenador personal, Catalina fue detectada en un torneo nacional y comenzó su periplo en preselecciones. Su primera gran recompensa llegó con una convocatoria a un Sudamericano en Paraguay, donde Chile obtuvo un histórico tercer lugar.
“Yo siempre busqué las opciones de seguir entrenando. A veces iba a entrenar turno extra a la cancha sola, o entrenamientos que éramos tres o cuatro personas, o pedía permiso e iba a entrenar con los hombres en cualquier club que me pudiera o me permitiera”, relata. “El trabajo silencioso da los frutos”, sentencia.
De la región a la élite nacional
Para Catalina, formarse en la región de Coquimbo fue un beneficio que supo aprovechar. “Me dio la oportunidad de seguir con mis estudios, compaginar bien con los entrenamientos. Los trayectos son cortos, podía cumplir con todo. Nunca tuve excusa para no entrenar”, explica.
Pero fue su paso por un club de primera división en Santiago, la Universidad Católica, donde dio un salto cualitativo. Allí encontró infraestructura, competitividad diaria y una exigencia que la llevó a coronarse campeona del Torneo Nacional de Clubes (TNC) 2025, uno de los momentos más emocionantes de su carrera.
“Ganamos el TNC 2025, extraordinaria la final. Teníamos una sinergia de equipo que yo creo que nunca me había pasado con ningún equipo. Era la conexión de que estábamos con solo eso en la cabeza: íbamos a ganar y para ganar teníamos que ganarle a todas”, rememora.
El salto a Brasil: un sueño hecho realidad
Tras ese título, Catalina viajó a Argentina a disputar el Sudamericano de clubes campeones con la UC. Allí, su rendimiento llamó la atención del club Melina de Brasil, institución profesional de rugby. A fines de septiembre de ese mismo año, ya estaba en territorio brasileño para una prueba que la consolidó como jugadora del equipo.
“La decisión no fue difícil. Era un sueño y un objetivo por el que estaba trabajando mucho, mucho. Solo estaba esperando que se abriera esta puerta”, confiesa.
Hoy, en Melina, Catalina entrena con GPS, cuenta con piscina para recuperación, dos canchas en el mismo complejo donde vive, y un staff técnico que la monitorea permanentemente. Una realidad muy distinta a la que vivió en sus inicios en La Serena.
Brasil y la institucionalidad del deporte
Consultada sobre las diferencias entre ambos países, Catalina destaca el apoyo institucional que existe en Brasil. “Acá uno juega por dinero, por tener ese premio. Hay un proyecto llamado Nina que forma desde chicos y lleva el rugby a barrios donde el deporte no llega, y las familias reciben ayuda. Además, hay becas para juveniles. Es un apoyo económico que busca la competitividad y desarrollar jugadoras desde pequeñas”, explica.

El desafío de inspirar desde la región
Con la mirada puesta en el futuro, Catalina Miranda sueña con consolidarse en Brasil y seguir creciendo, pero sin olvidar sus raíces. Y tiene un mensaje claro para las niñas de la región de Coquimbo que sueñan con dedicarse al rugby.
“El rugby te da mucho, pero nosotras tenemos que darle más. Eso es mucho sacrificio. Muchas veces decir que no a salidas, a cumpleaños, a fechas especiales por estar en otro lugar dando la milla extra. No hay que descansar en los laureles. Todo es con trabajo duro, silencioso y mucho esfuerzo”, enfatiza.
Y agrega: “Los sueños están para cumplirlos, solo que hay que trabajar mucho. Buscar un buen staff, profesionales que crean en ti. A mí me pasó que no estaban de acuerdo en mi equipo porque tuviera un preparador físico por fuera, pero él fue el que creyó en mí, el que estuvo atento a todo lo que necesité”.
“Llevar la camiseta de Chile es un orgullo y una responsabilidad”
Representar a Chile ha sido uno de los hitos más importantes en su carrera, especialmente en los Juegos Panamericanos Santiago 2023, un sueño por el que trabajó cuatro años. “Ver a mi familia afuera, a todos, fue emocionante. Vivir tres semanas con mis compañeras parecía reality”, recuerda entre risas.
Pero para Catalina, vestir la camiseta de los Cóndores va más allá. “Representa el trabajo, pero representa más que el país. Representa a mi familia, a mi círculo cercano que trabaja conmigo, a mi PF, mi nutri, mi kine. Y al club Pantera, porque ellas dieron los primeros pasos y los cimientos para formarme como la deportista que soy ahora”.
Un legado en construcción
Desde aquel primer entrenamiento en el Parque Pedro Valdivia hasta convertirse en una de las pocas rugbistas chilenas en dar el salto al profesionalismo, Catalina Miranda ha demostrado que la región de Coquimbo puede ser cuna de talentos de clase mundial. Su historia es un recordatorio de que el rugby, cuando se vive con pasión, puede abrir puertas insospechadas.
Y mientras ella sigue consolidando su carrera en Brasil, en La Serena crece la certeza de que su legado ya está inspirando a una nueva generación de niñas que, como ella, sueñan con llevar el rugby chileno a lo más alto.
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